OpenAI se prepara para un cambio que puede redefinir cómo usamos ChatGPT: empezar a mostrar publicidad. La empresa afirma que busca hacer la IA más accesible sin depender solo de suscripciones, y ya adelantó que probará anuncios en EE. UU. para los planes gratuito y ChatGPT Go. Si usas la herramienta para estudiar, trabajar o resolver temas personales, es normal preguntarte qué cambia, qué se mantiene y qué impacto tendrá en el ecosistema digital.
El anuncio llega con un mensaje claro: la IA se está convirtiendo en un “superasistente” y el acceso a esa capacidad puede ampliar oportunidades o profundizar brechas. Por eso OpenAI quiere financiar más uso para más gente, sin convertir a ChatGPT en un buscador lleno de banners ni en un sistema que responda “por dinero”.
Qué anunció OpenAI
La compañía confirmó que probará anuncios en las próximas semanas para adultos con sesión iniciada en EE. UU. en los planes gratuito y Go. El formato inicial sería simple: anuncios al final de ciertas respuestas cuando exista un producto o servicio patrocinado relevante según la conversación actual, siempre separados y etiquetados.
También reforzó principios: independencia de respuestas, privacidad de conversaciones (sin venta de datos a anunciantes), control del usuario para desactivar personalización y una vía para no ver anuncios mediante planes de pago. Además, Pro, Business y Enterprise se mantendrán sin publicidad.
7 claves del cambio
La primera clave es el formato: anuncios al final de respuestas, no mezclados dentro del texto “orgánico”. Esto importa porque reduce el riesgo de confundir recomendación con publicidad y permite comparar lo que ChatGPT sugiere por utilidad frente a lo patrocinado.
La segunda clave es la segmentación bajo control. OpenAI dice que podrás desactivar la personalización y borrar datos usados para anuncios. En la práctica, esto será decisivo para usuarios sensibles a privacidad y para empresas que evalúan el impacto reputacional de usar IA con ads.
La tercera clave son los límites temáticos: no habrá anuncios cerca de temas sensibles o regulados como salud, salud mental o política, y no se mostrarán en cuentas donde el usuario indique o OpenAI prevea que es menor de 18 años. Esto intenta evitar el peor escenario: monetizar vulnerabilidad.
La cuarta clave es la independencia de respuestas. OpenAI promete que los anuncios no influyen en lo que ChatGPT responde y que la optimización seguirá siendo “lo más útil”. Si esta frontera se mantiene, la publicidad se parecerá más a “patrocinio contextual” que a un motor de ranking pagado.
La quinta clave es el negocio: “necesitan facturar y generar caja”. Ejecutar modelos avanzados cuesta, y ampliar límites de uso en planes gratis requiere ingresos recurrentes. La publicidad, bien diseñada, puede subsidiar acceso sin subir precios y sin obligar a todos a pagar.
La sexta clave es cómo puede reaccionar Google. Si ChatGPT integra ads con buena experiencia, Google podría acelerar mejoras en su propia IA conversacional y reforzar su ventaja: inventario publicitario masivo, medición y red de anunciantes. También puede presionar con distribución (Android, Chrome) y acuerdos de búsqueda.
La séptima clave es si Google “va a lanzar también”. En realidad, Google ya monetiza búsquedas y está integrando IA en resultados; lo novedoso sería un formato conversacional con anuncios nativos, etiquetados y explicables. OpenAI abre una puerta y obliga a todos a definir estándares de transparencia.
Qué significa para vos
Para usuarios, el impacto dependerá de la calidad del etiquetado, la relevancia y el control. Si los anuncios son discretos y la respuesta sigue siendo neutral, podrías obtener más capacidad de uso sin pagar, especialmente en el plan Go de $8/mes con funciones ampliadas como imágenes, archivos y memoria.
Para marcas, se abre un canal nuevo: estar presente cuando el usuario ya expresó intención en lenguaje natural. Pero el reto será construir confianza: creatividades útiles, landing pages coherentes y una propuesta que no degrade la experiencia conversacional.
Conclusión
OpenAI no solo “pone anuncios”: está probando un modelo para financiar acceso masivo a IA manteniendo confianza, privacidad y separación clara entre respuesta y patrocinio. Si lo logra, puede redefinir la monetización de asistentes y presionar a Google y otros actores a elevar transparencia y control del usuario.
El éxito dependerá de una ecuación simple: más acceso y menos límites, sin sacrificar la neutralidad de la respuesta. Si esa promesa se cumple, la publicidad podría convertirse en el mecanismo que haga el superasistente más universal, no más desigual.

